Agenda Ciudadana | Un nuevo modo de vida

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 15 de febrero de 2021. (Letra Fría) El gobierno del estado ha emitido nuevas disposiciones para sortear el grave reto que implica la pandemia de COVID 19. Por supuesto, no es un reto para el gobierno, sino para toda la sociedad y para cada persona en lo individual.

A estas alturas de la desgracia, no se puede ni se debe perder el tiempo en discusiones ignorantes referentes a la existencia o no del nuevo coronavirus, tampoco sobre la necesidad o no de acatar las acciones preventivas del contagio. Quien argumenta absurdos al respecto, es ignorante, desprecia la realidad… pero también se daña y daña a otros en su entorno.

Hay dos aspectos importantes del nuevo anuncio gubernamental en Jalisco. Uno es el llamado a aceptar la necesidad de un nuevo modo de vida.  Eso es muy importante de entender, pues el reto que representa el nuevo coronavirus no es sólo biológico, también es cultural.

De hecho, la pandemia ha permitido recordar que separar lo biológico de lo cultural es un error. La cultura, es decir, los modos como vivimos y como nos relacionamos con otros seres humanos, con otros seres vivos y con el medio ambiente, han sido desarrollados precisamente para sobrevivencia. La cultura tiene sentido si está al servicio de la vida.

Y, bueno, hoy se necesita de otro modo de vida, de otra cultura, se quiera o no, se crea o no, se acepte o no. Quien no lo entienda enfermará, se arriesgará a morir y pondrá en riesgo la salud y la vida de otros, en primer lugar sus familiares.

Antes y después de la irresponsabilidad de quienes actúan de manera tan ignorante y antisocial, hay causas y efectos que trascienden lo individual, que son sociales. Por ello no se trata de “libertad”, sino de obligación, estricta obligación de no dañar a otros.

Lo anterior, que es de sentido común, lleva al segundo aspecto que vale la pena destacar en el nuevo anuncio de medidas del gobierno del estado. La suspensión de restricciones en muchas actividades sociales y económicas. Pero, al mismo tiempo, la obligatoriedad de las medidas preventivas.

Tal obligatoriedad, que por cierto no trata de acciones complejas o difíciles de realizar, como mantener sana distancia, usar cubrebocas, lavar o desinfectar las manos frecuentemente y evitar reuniones que ocasionen aglomeraciones, tal obligatoriedad, digo, no puede limitarse a un llamado, a un exhorto.

Esa obligatoriedad requiere de supervisión, de vigilancia y de penalizaciones que los gobiernos deben realizar, aunque haya quien se moleste, aunque las elecciones estén próximas. Nombrar la obligatoriedad sin más, sin acciones que la convierten en algo real, sería un bla bla bla de vida o muerte.

Aquí sólo podemos exhortar, no somos sino opinantes. Pues lo hacemos, dirigiéndonos a todas y a todos los jaliscienses. Por amor a sí mismos, a sus familiares, a sus vecinos, amistades y compañeros de actividades: usen cubrebocas, lávense las manos o desinféctenlas con frecuencia, mantengan sana distancia y no realicen ni acudan a reuniones con aglomeraciones de personas.

No le demos permiso a la muerte, a la ignorancia ni a la irresponsabilidad.

MA/MA

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