Asombros e inquisiciones 5 | Días de whisky malo

en Plumas

En estos días de cuarentena, Hiram Ruvalcaba nos recomienda la lectura de “Días de whisky malo”, libro de cuentos del autor regio Daniel Salinas Basave.

Por: Hiram Ruvalcaba

Autlán de Navarro, Jalisco. 20 de marzo de 2020. (Letra Fría) Hace un par de semanas, en la Librería José Luis Martínez, tuve la oportunidad de convivir con el escritor Daniel Salinas Basave durante la presentación de su más reciente libro, El samurái de la Graflex. Había llegado tarde, pues los compromisos familiares y el tráfico habitual de Guadalajara —sumados a mi incorregible impuntualidad— me habían retrasado más de lo que esperaba. A pesar de esto, todavía pude escuchar la charla con Daniel por unos veinte minutos, durante los cuales corroboré sus cualidades innatas de narrador, así como su profundo interés por la circunstancia sociocultural e histórica de nuestro país. El libro en cuestión es una crónica histórica sobre la presencia de Kingo Nonaka en la Revolución. Joven pescador, Nonaka emigró desde Fukuoka a México en 1906, y no tardó en sumarse a uno de los eventos bélicos más importantes de nuestra historia.

“Siempre me llamó la atención que un adolescente, quien era un pescador de Japón, hubiera podido de pronto, por azares del camino y los caprichos de la aleatoriedad, convertirse en jefe de jaraneros de Pancho Villa en la División del Norte”.

Periodista durante varios años, Daniel hace gala de su vocación de informador; durante la conferencia los convidados no perdíamos el hilo de aquel mosaico que Daniel iba tejiendo sobre la vida de Nonaka. No obstante, debo confesar que mi interés por su visita no estaba dado por conocer la historia del japonés; antes bien, acudí a la presentación con la esperanza de conocer al autor de Días de whisky malo, libro que ganó el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, y que resultó finalista del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez.

Fue gracias a este último premio que conocí la obra de Daniel Salinas Basave. Desde que me enteré de su existencia, empecé a buscar los ejemplares de los finalistas recientes y debo decir que encontré algunas sorpresas que vale la pena mencionar: Andrés Mauricio Muñoz, Guillermo Martínez, Constanza Gutiérrez, y Pablo Colacrai, son sólo algunos de los nombres que se fueron sumando a mi biblioteca de cuento. Dentro de este grupo selecto de cuentistas hispanoamericanos, el libro de Daniel se integró con una dignidad notable.

Editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, el libro tiene ya, como objeto físico, su peculiar belleza, a pesar de la modestia característica de la editorial de la UANL. Sólo suma seis cuentos, en los cuales Daniel plasma un panorama completo de la vida de personajes dispares, todos ellos enfrentados a una crisis profunda que, siempre, recuerda la vida misma. Un funcionario de la municipalidad que está a punto de perder una pierna; un ovejero kazajo que tiene que realizar un sacrificio ritual para salvar a su equipo de fútbol; un administrador del gobierno que recibe una corona de muerto como telegrama fúnebre; un rockero que se debate entre el triunfo musical y la pasión que le provoca una cantante de pop; dos aficionados al fútbol que se dirigen a la cancha para el derramamiento de sangre; un funcionario de cultura que arriesga su libertad por traer a su musa a Tecate. En cada una de estas historias, Daniel Salinas Basave narra escenas esenciales en la vida de los protagonistas, de manera que somos capaces de comprender sus actos, y de identificarnos con sus dilemas, por más difíciles que parezcan.

¿Te matarán con fusca, de un batazo o te rebanarán la yugular? ¿Te reservarán una muerte lenta o te fulminarán en un par de segundos? ¿Mandarán un morrito novato o te harán el honor de ser cazado por un viejo sicario experimentado? ¿Quién hallará tu cadáver? ¿Dejarán algún mensaje sobre tu cuerpo? ¿Escribirán correctamente tu nombre en la esquila?

Por encima de la violencia, tema recurrente a lo largo de los cuentos, sobresale también la añoranza, los celos, el desamparo y, quizás lo más notable, el fracaso. Cada uno de estos personajes está enfrentado al fracaso personal y a la triste comprensión de que su vida se ha torcido por el peor camino. Tal es el caso de Conrad, el antihéroe que protagoniza el cuento que le da título al conjunto: en su larguísimo monólogo de pasión, logramos entender que se trata de un hombre que ha sido vapuleado por la vida y, en vista del fracaso absoluto en todos los frentes, trata de encontrar a su noviecita de pueblo que recuerda, inevitablemente, a Britney Spears. Lo mismo ocurre con Alfio Bordenave, quien en vísperas de ingresar a prisión por una deuda política, emplea lo último de sus recursos para reunirse con una escritora de la que está enamorado. Todos los personajes de Daniel obedecen a un impulso primario, que los conduce a un límite inesperado y terrible que hará sentir a los lectores todo el peso de su destino, desde el momento de la decisión hasta el del cruel desenlace.

La tensión se ve acompañada por una poderosa voz narrativa. Daniel conduce la anécdota e introduce al lector en la psique del protagonista, con un ritmo vertiginoso en el confluyen frases cargadas de vitalidad:

Me dijiste que no fuera tan dramático, que antes de dos semanas estaríamos juntos, que pensarías en mí cada minuto y me llamarías apenas supieras en qué hotel se quedarían. Todo eso me dijiste, putita de mi alma, mientras te daba desesperado mi último beso, sabiendo acaso que en verdad no volvería a haber un beso más ni tendría siquiera el privilegio de que volvieras a dirigirme la palabra una vez que el Greyhound se perdiera en el horizonte y se encargara de separar nuestras vidas y llevar a cada uno a su destino irrenunciable.

Es gracias a esta voz que podemos acercarnos a la intimidad de los personajes, al mismo tiempo con morbo y compasión.

Fútbol, rock, metal, tatuajes de saurios sangrantes y navajas augureras del otro lado del mundo, la literatura de Daniel Salinas Basave se ofrece como acercamiento imperdible a la reciente literatura del norte. Y si bien sus historias llegan a distenderse en geografías exóticas, resalta siempre su preocupación por delimitar un problema humano, y darle una solución que no decepciona. Durante estos días de enfermedad y whisky malo, leer a Daniel Salinas Basave es una oportunidad única de enfrentarse a los demonios internos de la soledad.

LL/LL

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