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La inteligencia artificial y la felicidad, o el fin de la especie humana

¿Cómo influye la inteligencia artificial (IA) en nuestra felicidad? ¿Cuál es el papel del Estado en su regulación? ¿Quién la controla? ¿Puede desaparecer a la especia humana?

Inteligencia Artificial. (Foto: Especial)

¿Cómo influye la inteligencia artificial (IA) en nuestra felicidad? ¿Cuál es el papel del Estado en su regulación? ¿Quién la controla? ¿Existe el riesgo de que la IA desparezca a la especie humana?

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MEJORAVIT

El pasado viernes 8 de diciembre se llevó a cabo el III Seminario de Ética en investigación: Inteligencia Artificial y Nuevas Tecnologías en la Investigación, organizado por el Comité de Ética en Investigación del Hospital de Especialidades Pediátrico con sede en León Guanajuato en colaboración con la Universidad de Guanajuato, bajo la modalidad virtual.

Fue un evento realmente interesante pues en realidad, debido al enfoque que los diversos ponentes imprimieron a sus exposiciones lograron que los temas propiciaran un debate filosófico e ideológico interno.

Algunos de los conceptos que de diversas perspectivas manejaron los expositores fueron: consentimiento informado que consiste en que los investigadores cuenten con la aceptación de la persona a investigar, para la cual se consideran como elementos clave: brindar la información necesaria, el entendimiento de esa información, contar con la capacidad para consentir y la voluntariedad. Para ello es de suma importancia el respeto a los derechos humanos que es algo indisoluble a la ética.

Sobre la Inteligencia Artificial

Sobre la IA cuestionaron que finalmente es producto de la inteligencia humana, la cual ha logrado identificar redes sociales neuronales “que determinan aspectos fundamentales del comportamiento humano, pero que no se deben de analizar sin considerar el entorno sociocultural y artístico de los diversos grupos de individuos”.

Alertaron sobre el proceso de “digitalización” que está teniendo nuestra identidad, poniendo como ejemplo los datos personales que manejan los bancos, en diversos procesos administrativos públicos y privados y que a su vez van creando todo un sistema de algoritmos.

Para la creación de estos algoritmos es fundamental la ética, pues depende con qué datos alimentes a la IA, y el sesgo que les puedas imprimir a estos, además habría que considerar que los datos no siempre reflejan la realidad, ya que pueden ser sólo una interpretación de ésta o estar sujeta a intereses desde comerciales, consumistas,  hasta políticos alejada de una integridad científica.

Ya Alan Turing abordaba esta problemática , el filósofo Noam Chomsky tiene diversas obras donde desde una postura crítica se cuestiona sobre ¿Dónde reside la verdad?, y los riesgos de orientar las personalidades digitalizadas hacia los intereses de sociedades promotoras de un indiscriminado consumismo, como sucede en estas fiestas decembrinas.

Cuestionar

¿Por qué no utilizar las redes neuronales de la inteligencia humana para desarrollar una mayor empatía?, cuestionó el destacado científico autlense Dr., Rodrigo Ramos Zúñiga, investigador universitario y Secretario Técnico de la Comisión Estatal de Bioética de Jalisco, a quien por cierto agradezco la invitación a este evento.

Cabe señalar que sobre la IA la discusión no es si se debe de usar o no, pues hace años que ya se utiliza y cada vez esto irá incrementándose, lo que urge es contar con un marco regulatorio que considere: el estado del arte, la ética y los códigos normativos necesarios.

La inteligencia artificial y la felicidad

La Doctora Ixchel Patiño habló de la relación entre la IA y la felicidad, entendiendo a esta como algo “socialmente beneficioso” , donde nuestras acciones correctas o incorrectas se pudieran medir en virtud de sus consecuencias, señalando que existe una especie de “cálculo de la felicidad”, donde el estado de salud es un elemento clave y cómo la IA ya se usa en casos muy específicos como en la identificación temprana del mal de Parkinson, algunas cardiopatías, el papiloma, la diabetes o, en el caso de las neurociencias y la psiquiatría en padecimientos como la depresión.

Señaló también que la IA asociada al big data ayuda a generar diagnósticos con altos grados de precisión por lo que los sistemas de salud deben de implementar políticas públicas para impulsar estas prácticas.

Una vez más se alertó sobre los riesgos de un mal uso de la IA como serían: sesgos sistemáticos, sesgos algorítmicos, ciberataques o el saboteo o uso de datos no solo para orientar los consumismos sino también aspectos políticos o ideológicos, y pidió conocer las recomendaciones que diversos organismos como la UNESCO realizan sobre la ética como un imperativo para un buen uso de la IA.

Transhumanismo

Finalmente el filósofo Víctor Hernández habló sobre el Transhumanismo que partiendo de una concepción evolucionista sería una corriente de pensamiento que considera que la naturaleza humana vive actualmente solo una etapa más de su devenir, ya que somos una especie en movimiento, inacabada donde cada vez más la ciencia se incorpora a nuestra vida cotidiana, en ocasiones sin darnos cuenta, donde el reto principal sería la aplicación de la ciencia y la tecnología a la felicidad que también considera que una mayor parte de la población sea feliz, su intensidad, duración, y el placer.

“La ciencia ficción se ha convertido simplemente en ciencia”, y al igual que los anteriores científicos advirtió de los riesgos que el Transhuanismo considera los cuales serían: el uso de la IA para fines bélicos, políticos, intereses corporativos, aumento de la brecha digital entre los menos favorecidos y las clases dominantes.

Por ello se preguntaba ¿cuál debe ser el papel de estado?, ¿será la lógica capitalista de la oferta y la demanda quien controle a estas sociedades cada más tecnologizadas?, ¿qué pasa si la inseguridad crece aprovechando la IA?

Ojalá no se ponga en peligro la continuidad de la especie, acotó; pues los principales criterios de la llamada sustentabilidad se encuentran en entredicho, incluyendo el acelerado deterioro del medio ambiente y cuyas consecuencias ya estamos viviendo en todo el planeta, incluyendo nuestra región, diría yo. 

Como verán son temas de gran interés que incluso hay que analizarlos con calma y propiciar la reflexión sobre ellos. Algo muy importante, si observamos con atención, el pensamiento y la filosofía desempeñan un papel fundamental y esto lo sabían nuestros antepasados desde hace siglos, por ello termino con un fundamento de los estoicos, pensadores griegos clásicos;

“Promovamos la Ataraxia, cuya definición sería que debe de existir un estado de equilibrio entre el bienestar corporal (la salud) y el espiritual, donde el conocimiento (la IA) no tiene ningún valor sino se emplea en la búsqueda de la felicidad”.

Epicuro, Samos, Grecia, año 341 antes de cristo.

Historiador y escritor. Ha publicado en diversas revistas, medios y modalidades. Es profesor investigador titular de la Universidad de Guadalajara.

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