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“No pensaba transgredir al mundo, sólo quería divertirme”: Alejandra Bogue

Foto: Óscar Alvarado/ Cuartoscuro

La Bogue es un referente fundamental en la comunidad LGBTQ+, al ser la primera mujer trans en televisión mexicana a inicios de este siglo; actriz, comediante, bailarina y cabaretera, Alejandra Bogue Gómez ha otorgado al mundo del espectáculo una variedad de personajes que conquistaron a varias generaciones. En esta entrevista sugiere a las familias de personas trans que les acojan.

Por: Pie de Página | Ever Aceves

Ciudad de México. 12 de septiembre del 2021.- (Letra Fría) Alejandra Bogue, La Bogue, es un referente importante en la cultura teatral mexicana, pero sobre todo, ha fungido un papel fundamental en la comunidad LGBTQ+, al ser la primera mujer trans en televisión mexicana, en 2001 a través de Telehit, con Horacio Villalobos; un año después participó en Desde Gayola y en 2008 Qué show con Alejandra Bogue, de contenido cómico creado, presentado y dirigido por ella misma.

Bogue Gómez ha roto con estereotipos de género, a tal grado de ser hoy en día un referente insoslayable de la lucha por los derechos de la comunidad trans.

“Nacemos en el cuerpo en el que tenemos que nacer”, afirma la también coordinadora de vestuario, quien, ya desde la primaria tenía plena certeza de su identidad de género. Hasta el día de hoy ha contado con el apoyo irrefutable de su madre, quien siempre ha estado presente en su vida.

Celebrando la diversidad, en el mes de junio del presente año, apareció en una de las tres portadas de la revista de moda Elle, en la que se muestra con un peinado alto y ligeramente rizado, labios rojos y un vestido de transparencias anaranjado y amarillo, siendo sus manos, envueltas en el vestido, el soporte de su rostro.

Actriz, comediante, bailarina y cabaretera, Alejandra Bogue Gómez ha otorgado al mundo del espectáculo una variedad de personajes que conquistaron a varias generaciones. Fue galardonada en 1998 con el premio Revelación Femenina otorgado por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro, por la obra Las criadas, montada por Patricia Reyes Spíndola y Pilar Pellicer. Además, ha encontrado en el ballet una especie de terapia que la ha acompañado desde sus veintinueve años.

A lo largo de esta entrevista, envuelta en el humor único de Alejandra Bogue, explica cuál fue su camino para subir a los escenarios y cómo fue que vivió su transición, entre otros temas relacionados con su vida y la contracultura de los años 90.

¿Qué es lo que te gusta del cabaret?

El show, siempre me ha gustado bailar. Soy cabaretera y me encanta el calzón brillante, let me entertain you. 

–Después del cabaret vino la televisión, empezaste en Telehit.

Ya había hecho cosas antes, pero sí, básicamente me dio a conocer Telehit.

– Llegas a un público masivo, irrumpiendo en la televisión y en los escenarios, aún con un entorno patriarcal más fuerte que el actual, pero llegas con nuevas ideas. Yo recuerdo que te veía a mis seis-siete años y me sorprendía ver que lo que hacías era posible. Me parece que para las generaciones jóvenes has sido un ejemplo a seguir.

Gracias por lo del ejemplo a seguir. Eso que acabas de decir es comprometedor, porque yo me he regido bajo la autenticidad, como dices, a los tres-cuatro años que veías esto, tú como espectador y yo como ejecutante; en el momento en el que transcurría, al menos yo, desde mi postura, no tenía en mente transgredir al mundo, n’hombre, estábamos divertidísimas jugando con nuestro sarcasmo y buen humor.

– Hubo un momento donde desapareciste de la faz de la televisión.

 [Risas] No fueron muchos, ¡fueron sólo cinco años!

– Regresas después de Desde Gayola y Qué show con Alejandra Bogue con tu canal de YouTube, orientado a la comedia y  retomando a varios de tus personajes, Betty Bo5, Talina Preciosa… y con el podcast de Nosotrans, en el cual mencionaste en una de tus entrevistas “hacer la transición es un acto de amor”, me gustaría que ahondaras sobre esta idea.

 Mi transición fue antes de que tú nacieras, mi amor, pero muchos años atrás. Es más, ni siquiera se le llamaba transición. Desde los quince años la hormona estaba presente en mi vida, después tuve que parar, y se te revierte el calzón, ¡ay, lo dije o lo tuiteé! Estaba más verde que un limón, mi amor, pero sí con una intuición muy, muy grande. Empecé en el cabaret. Cuando uno menciona la palabra cabaret, suena como a que soy Marlene Dietrich. Era un lugar de prestigio, de transformistas, de female impersonators a nivel internacional, en Acapulco. Y yo me hormoneaba, ahí fue cuando descubrí la vida. Y sobre todo que, como trabajaba de día también, en la tienda, me dijeron “¿sabes qué, mana? Ponte la ropa de mujer porque ni te ves hombre, la gente te ve raro. De mujer te ves muy guapa, te queda divina, te vas a ver gloriosa”. Así, con esa simpleza me lo dijo la encargada, una mujer cisgénero. Además, mi madre siempre ha respetado mis decisiones. Yo tenía como opciones ser estilista, trabajadora sexual o quedarme en mi casa. Decidí quedarme en mi casa. Viví una realidad completamente distinta a la realidad de la vida trans.

– Para transicionar no hay una edad correcta. Todas las edades son válidas y respetables. Haciendo cuentas, alrededor de los 20-21 años tú empiezas a transicionar…

¡Bingo! Mi identidad la encontré justo cuando salió Madonna. Quería ser ese tipo de mujer, porque yo ya estaba en el mundo del espectáculo, pero quería llegar al Gallery, en Acapulco. Allí iban Farrah Fawcett, Joan Collins, Grace Jones, a ver a las transformistas. Nina Hagen súper punketísima, Annie Lenox de Eurythmics… Era un show internacional, entonces tenía que ser in english evertything, darling. Con la hormona pasé de ser transformista a transformada. Me hormoneaba yo a escondidas, igual que la Vicky, otra de las grandes figuras, yo tenía 21 y ella 35, pon tú. En ese momento ella empezó a tomar hormonas y se empezó a poner muy preciosa, porque de ser un joven de 35 años muy delgado, con la hormona se empezó a poner como María Conchita Alonso, mi amor. Era la única que me solapaba. Ésos eran mis referentes de mujeres. Estaba rodeada de mujeres importantes, además de mi madre. Fue en el Gallery cuando dije: I want to live as a woman, I am a woman. Tuve la suerte de trabajar como mujer en el día, a pesar de que había gente que me leía el precio.

– Consumir hormonas a escondidas, ¿cómo fue estar en esa situación de vulnerabilidad?

 Yo creo que toda mi generación y las pasadas lo hicieron igual. Menos, tal vez, como dicen ahora, algunas privilegiadas, pero el protocolo hormonal era el mismo, mi amor. La hormona es one way ticket, al igual que la operación. Yo estoy consciente de que soy una mujer trans y que no me van a salir ovarios. Pero soy mujer. Porque de pronto los grupos detractores, los grupos de odio contra las mujeres trans, dicen unas cosas espantosas. Pero es innecesaria la rabia de la gente, son innecesarios los grupos radicales feministas. Es innecesario crear esas revoluciones, mejor creemos una revolución personal, mejorar los hábitos, mejorarte a ti, hacia adentro.

–¿Qué le dirías a las familias que tienen un hijo, hija, hije, y que no saben de qué manera asimilar esta transición?

 Acojan, acojan de verdad. Siempre he estado cerca de mi familia, y a veces una piensa que no la quieren, pero aguas con eso, a veces una es la gritona. A las familias les digo que la vida es un ciclo, y los errores que cometemos tienen consecuencias. Pero también una debe aprender a convivir con la familia.

– ¿Qué tan importante es estar bien contigo misma, sin necesariamente contar con la aceptación de los demás?

 Es fundamental, porque te tienes a ti. Tenemos que mirar hacia adentro, me siento como Walter Mercado, en paz descanse, pero tenía razón.

– ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

 Sigo con mi canal de YouTube y mi página www.alejandrabogue.com, eso me tiene como chamaca geek a mis 56 años, y he seguido con las presentaciones en streaming.

– Para finalizar, me gustaría que compartieras algunas palabras.

 Sin distinción de raza, de género, vamos a ser felices y miremos hacia adentro. Aunque tengamos cuatro chichis, cuatro vaginas, penes y vaginas, como cada quién sea, pero miren hacia adentro y vean la belleza que tienen. En serio, vale la pena. Y ya si de paso les da felicidad estar en minifalda, ¡pues enminifáldense! La calificación principal es contigo, antes que con nadie más. Decidas lo que decidas, primero eres tú.

*Letra Fría cuenta con la autorización de Pie de Página para replicar esta información. Ambos forman parte de la alianza de medios de la red de periodistas de a pie.*

Egresada de la Licenciatura en Periodismo del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Colaboró como reportera para Radio Universidad de Guadalajara Ciudad Guzmán, y en el periódico mensual El Puente. Apasionada de las letras y la defensa de los Derechos Humanos.

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