#TDAH: Billones de vistas y mucha desinformación

Alianza de medios | Lado B

El 13 de diciembre de 2020, Miriam subió su primer video a TikTok y en un par de meses pasó de tener poco más de mil seguidores a más de 120 mil. En su cuenta @mente.d.mente comparte información sobre salud mental y sus experiencias propias como una mujer autista con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y bipolaridad.

A partir de la pandemia, en redes sociales se ha visto aumentar exponencialmente el contenido sobre temas de salud mental. En ese sentido, Miriam es apenas una entre miles de personas más, ya sean profesionales de la salud mental o no, que comparten información sobre esos mismos temas.

A la fecha, tan solo en Tiktok hay más de 1.3 billones de visualizaciones en contenido con el hashtag #TDAH y más de 16 billones de visualizaciones con el hashtag #ADHD, las siglas en inglés para el TDAH pero, ¿qué tan confiable es la información que se comparte y cómo impacta a quienes la consumen?

Un estudio publicado por The Canadian Journal of Psychiatry (El diario canadiense de Psiquiatría) analizó el contenido de los 100 videos más virales en TikTok sobre TDAH en inglés y encontró que en 52 por ciento de ellos la información era engañosa o falsa. Además, la mayor parte de ese contenido no está hecho por profesionales certificados.

Sin embargo, también las y los mismos usuarios dan testimonio de cómo estas cuentas y contenidos han sido benéficos en general porque les ayuda a desarrollar herramientas para, por ejemplo, manejar la ansiedad, ayudar a organizarse o realizar adaptaciones en su vida cotidiana de acuerdo con las particularidades de su mente (la neurodiversidad).

Entre estas historias, hay personas que descubren o afirman que tienen TDAH o TEA (Trastorno del Espectro Autista) a partir de información que llegó a sus páginas de inicio en TikTok o Instagram, aunque en muchos de los casos no lo confirmen con un diagnóstico profesional fuera de sus pantallas. 

En el caso de Miriam, quien vive en Nuevo León, lo que ha aprendido y las personas que ha conocido a través de redes sociales han sido lo suficientemente importantes como para cambiar el rumbo de su vida: ha aumentado su confianza, tiene una tienda en línea de @mente.d.mente, decidió estudiar psicología como segunda carrera y se animó a buscar una confirmación profesional a su sospecha de autismo. Sobre esto último, ella se reconoce privilegiada. 

*Este contenido es un trabajo de Lado B, para leerlo completo visita su página web.*

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