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Temaca, la lucha latente contra todo pronóstico

Por: Perimetral

Hasta las seis de la tarde llega a las casas de Temacapulin, el agua termal que sirve para bañarse y abraza a la temperatura correcta.

Para entonces ya se alistó la ropa que se usará en la noche y hay un plan concreto: reencontrarse en la plaza con la familia, los amigos de la infancia, los viejos romances.

Durante el mes de enero, en Temaca amanece a un grado o menos un grado Celsius. Se hielan las plantas y levantarse al baño es un rito de mucha voluntad.

Atravesar los patios de las casas de adobe para llegar al retrete helado, es compensado con el paisaje sonoro como alerta del amanecer.

Jilgueros, pechos rojos, parvadas, cenzontles y ladridos, resuenan entre las esquinas de los adobes de las casas consideradas por las autoridades gubernamentales a favor de la Presa Zapotillo, durante 16 años, como desechables, reubicables, inundables.

Las campanadas de las siete de la mañana anuncian el tiempo de levantarse, por más que el frío reclame quedarse en la cama.

Temaca es un hueco entre cañadas y valles. Los cohetes que prende Rafa Jáuregui, el cuetero del pueblo, por estar en celebraciones religiosas y paganas, retumban en el eco acústico por la oreografía característica del pueblo que saluda al universo, desde el siglo VI.

Agua siempre

Aunque la dinámica del pueblo es bañarse por la tarde con el agua termal que cae por bombeo de 6 a 8 de la noche, para alistarse a la fiesta nocturna en la plaza, todo el día fluye agua por todos lados.

En los tinacos de almacena otro sistema de captación que se usa para el retrete, lavar loza, cocinar y el riego.

El Redondo, convertido en otro sistema de flujo de agua terminal por interconexión subterránea y goteo, entre cinco aros de 60 centímetros entre piedra, tierra y asbesto, se convirtió de lavadero público <del que se conservan lozas lisas para inclinarse> en spa relajante al aire libre.

Allí 24 horas al día hay un Temacapulin que inhibe cualquier pesadumbre.

No cuesta, están adaptados para reposar largo tiempo y es un punto de socialización entre visitantes y lugareños.

Remojarse los tobillos como práctica de convivencia, provoca conversaciones únicas, alrededor del agua.

El balneario es un paraíso en sí.

Ahí hay mas aguas termales, juegos acuáticos, albercas privadas a cuarenta grados llenas de minerales provenientes de los geiser en la zona volcánica alrededor de Temacapulín.

Sí o sí, con motivo de la celebración de la Virgen de los Remedios y todo el año, lo que fluye en Temaca es actitud de relajación y festividad.

De diciembre se traslada a enero la conmemoración por la temporada de retornos.

Las y los hijos ausentes que radican en Guadalajara, Ciudad de México, Monterrey y Estados Unidos, vuelven a la raíz por varios días y con ello, se refrenda el compromiso de salvar el pueblo.

La fiesta como articulador de la resistencia

Mi primera fiesta y primer momento en Temacapulín fue el 4 de enero de 2009.

Hay fotos que evidencian mi primer reventón. Que entrevisté al presidente municipal de entonces Carlos González, cuestionando la posible inundación del patrimonio símbolo de la resistencia: la basílica lateranense.

Durante 13 años paralelamente a la fiesta hay reuniones de análisis político y la asamblea comunitaria en los portales, para contar las acciones del año.

En este, algo más que invitarse tragos agrupó a la gente. El gane de la resistencia que logró se adaptase el megaproyecto de la Presa Zapotillo y la puesta en marcha del Plan de Justicia Integral con el Gobierno Federal, era por lo menos, uno de los temas en la agenda.

A lo largo de los años, la oposición a la Presa Zapotillo e inundación, fue plasmada en cada arreglo y ornato de la iglesia, pendones, casas, presentación de bandas musicales, discursos, homilías, recuerdos como gorras, playeras, llaveros y los videos VHS oficiales de la fiesta en venta varias semanas después.

Reconciliación en puerta

Probado está que hay toda una ingeniería del conflicto que emprenden dependencias gubernamentales contra las comunidades que se defienden ante la imposición de proyectos.

Chismes, división, azuzar, compra de voluntades, infiltrados, negociaciones millonarias, sembrar la desesperanza, son por mencionar algunas, las estrategias de «guerra de baja intensidad» echadas a andar por los operadores de los megaproyectos.

Temacapulín no ha sido la excepción, sino un laboratorio.

El trauma psicosocial de las familias y las personas de la comunidad, ha quedado documentado en peritajes incluidos en uno de los juicios de amparo de la resistencia.

Una publicación al respecto es Trauma Psicosocial y resistencia en comunidades bajo amenaza de despojo por construcción de represas, de la Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara, Susana Delgado Rodríguez.

Se trata no de un trauma biomédico o psiquiátrico, como explica la autora basándose en el concepto de Ignacio Martín-Baró, sino de «la herida causada por la vivencia prolongada de una guerra».

Después de llegar en 2021 a un acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo técnico pesa igual que lo social.

El viernes 7 de enero de 2022 a las 12 del día, en el viento resuenan los cohetes que anunciaban la tradicional misa en el Señor de la Peñita.

Hasta la imagen icono de Temaca retomada por Alfredo R. Plascencia en ¿Qué le mira a Temaca tanto el cristo?, se lleva a la Virgen de los Remedios como motivo de liturgia.

Seguir unidos

El párroco del pueblo como quienes le ha antecedido, no puedo evadir hablar durante la ceremonia religiosa, de lo que se viene y la necesidad de permanecer unidos.

Tras bajar de la cañada, pero ahora en la plaza del pueblo, durante la Asamblea Comunitaria e informativa, el tono de los discursos este año, fue ligeramente distinto.

Misa con el Señor de la Peñita, imagen que apareció en la cañada.

Hay nuevas voluntades organizadas en comisiones, renovados retornos y posicionamientos que exigen justicia, pero saben diferente.

Temacapulín ha dejado de escucharse como quien reclama, a quien se sabe escuchado y construye. De hartazgo y desesperanza, a la toma de decisiones para el futuro de la comunidad. A darse la oportunidad de escucharse así mismos.

Una virgen sentada en la presa

Las disposiciones oficiales del Gobierno de Cañadas de Obregón, la cabecera municipal a la que pertenece Temaca, restringieron la fiesta.

En lugar de un desfile de carros alegóricos con amplia procesión por las calles del pueblo, solo hubo uno con motivo suficientemente referencia: sobre la cortina de la Presa Zapotillo se sentó a la Virgen de los Remedios como traducción de la voluntad del pueblo.

Con flores de color azul se representó al Río Verde fluyendo a través de un vertedero como los que se han acordado realizar sobre la construcción a 80 metros de altura.

La imagen de la virgen entró de vuelta al templo sobre el tapete de acerrín de colores.

De los arreglos de la iglesia y el carro alegórico se encargan los jóvenes; fueron motivados por Jesús Dávalos quien varios años fue responsable de traducir el discurso político en imágenes religiosas.

El fervor de esos instantes es una combinación de doctrina cotidiana y un saberse bendecido por varios motivos: el cura que recibe a la Virgen de retorno en 2022, es Francisco Álvarez, un joven originario de Temaca y a ello, se suma que contra todo pronóstico, 16 años después, siguen ahí.

En pie de lucha el pueblo de Temacapulín, enarbola sus creencias en combinación con la razón jurídica que les asiste y los coloca del lado de la historia donde, poquísimos pueblos, ganan en el México históricamente despojado.

Foto: Jade Ramírez.

*Letra Fría tiene permiso para replicar este contenido, ambos medios pertenecen a la red de periodistas Macollo*

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