Agenda Ciudadana | Tercer país no seguro

en Plumas

Por: David Chávez

Autlán, Jalisco; 17 de junio de 2019. (Letra Fría) No estamos para bromas, pero si se permite introducir algo de humor –humor negro, además- a la opinión pública, para ilustrar la situación, bien podemos decir que México no puede ser tercer país seguro, por una simple razón: sí es país, pero no es seguro.

Durante los días recientes, hemos sabido de hechos delictivos que indignan tremendamente. Los muchachos estudiantes secuestrados y asesinados, el batazo en la cabeza, por detrás, propinado a una comerciante por parte de un ladrón, y un doloroso etcétera escrito en rojo.

De lo anterior, con  los agravios sumados, se manifiesta un estado de ánimo que tiende a la exigencia de castigo y al franco linchamiento. No es para menos, pero es para más, más compromiso, más ética, más voluntad política, más inteligencia.

Se pide castigo, penalizar, coaccionar, pero casi nadie se pregunta quién castigará, en qué forma, para qué.  No son preguntas ociosas, pues si el correctivo institucional y social no corrige, sino todo lo contrario, la inseguridad aumenta.

Desde hace décadas se sabe que la prisión, como castigo y venganza, sólo ha generado costos y sufrimientos enormes, inútiles y dañinos, para las personas privadas de la libertad, para sus familias y para la sociedad.

Ahora hay un nuevo modelo de justicia penal, con el que se busca la reinserción social de quienes han delinquido y son convertidos en personas privadas de la libertad.

En teoría, según la Ley, la reinserción social se basa en el respeto absoluto a los derechos humanos, y generará paz y tranquilidad en la sociedad, con una nueva actitud en las instituciones y en la sociedad. Ésa nueva actitud sería o será la corresponsabilidad.

La reinserción social tiene cinco ejes rectores: educación, salud, deporte, capacitación y trabajo. Exactamente aquello de lo que la gran mayoría de los mexicanos y de los jaliscienses carecen o que tienen de manera insuficiente y deficiente.

Si se sabe que la educación, la salud, el deporte, la capacitación y el trabajo rehabilitan a las personas privadas de la libertad y posibilitan su reinserción social, es de sentido común que tales recursos son básicos también para prevenir conductas antisociales y la delincuencia.

¿Antes o después? ¿Cuándo? Gobierno y sociedad debemos actuar ya.

MA/AC

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