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Proceso Extraordinario Tlaquepaque 2021

Abstencionismo, oposición, votos nulos y el interés por cambiar la política, son temas expuestos por Eloy Chávez en la columna de esta semana, dedicada a las elecciones extraordinarias de San Pedro Tlaquepaque.

Ilustración: Israel Aguilar

Por: Eloy Chávez

Guadalajara, Jalisco. 3 de diciembre del 2021. (Letra Fría).- Durante las elecciones extraordinarios de San Pedro Tlaquepaque se experimentó un escenario histórico para la vida del municipio y de la Zona Metropolitana de Guadalajara, la coyuntura local obligaba a los ciudadanos a cuestionarse la naturaleza de este proceso y a las institucionales tratar de sobrellevar las condiciones mínimas para que esta elección no provocase un descontento generalizado o peor aún, un abandono mayoritario de la ciudadanía en los niveles de participación.

Teniendo en cuenta que desde el año 2015, ante la primera victoria de Movimiento Ciudadano con María Elena Limón al frente del proyecto, Tlaquepaque ha tenido cuatro alcaldes (tres mujeres y un hombre), tres interinas e interino, Citlalli Amaya en 2018, Betsabe Almaguer durante el 2021 (ambas llegaron por medio de una licencia solicitada por María Elena Limón para ausentarse al final de ambos periodos en donde gobernó el municipio) y Rafael García Íñiguez (Electo como presidente del consejo municipal interino en 2021 a raíz de la extensión al proceso extraordinario), por lo que tan solo en 2021 el municipio ha sido ocupado por cuatro presidentes.

Ante este hecho, la oposición política local no ha sido capaz de articular representación y unidad desde ningún polo ideológico, llámese izquierda o derecha, esta incapacidad de aproximarse a la ciudadanía ha provocado que los partidos de oposición definan su competitividad electoral respaldados por los altos niveles de abstencionismo y de votos nulos, desventajas competitivas durante el proceso de precampaña e instituciones locales que agudizaron los aspectos ya mencionados.

Tan solo en 2021, la participación ciudadana efectiva durante el proceso ordinario fue un aproximado del 38 % y se redujo casi a la mitad durante el proceso extraordinario con un 21 % de participación, esta tendencia a la baja, le permitió a MC incluir en su proyecto figuras que participaron durante el ordinario en distintos partidos (políticos procedentes del PRI, Fuerza x México, PES y Morena), reduciendo significativamente el alcance de la oposición y afectando en su organización interna, lo que provocó que el proceso de precampaña extraordinaria solo tuviera a un partido organizado y llamando al voto, mientras que otras fuerzas perdieron ese tiempo por organizarse dejando una clara ventaja competitiva a MC, además de la convocatoria que el congreso local de Jalisco (con mayoría de diputados locales de Movimiento Ciudadano) impuso en donde solo se le permitirá participar en el proceso extraordinario a mujeres, finalmente esta cuota de género fue rechazada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial y se “restauró” el derecho de participación que emana desde la carta magna.

Por otra parte, el voto nulo en esta ocasión representaría el total del 1 % de participación en todas las seccionales electorales del municipio, obteniendo mayor número de votos nulos en total que votos efectivos para partidos políticos nuevos o con crisis de legitimidad (este porcentaje superó la representación obtenida de partidos como el PRD, PES, Fuerza X México, PVEM, PT, Somos y se quedó a 1 mil votos nulos de empatar a Hagamos en su número de votos efectivos), esta tendencia se mantuvo durante el proceso extraordinario, dejando la idea de que a mayor sobrerrepresentación en la oferta electoral, menores posibilidades existirán para la oposición de alternar con una baja participación ciudadana efectiva.

Queda claro que el proceso extraordinario se definió en dos partes: la competitividad institucional que tienen los partidos demostrando su verdadero poder para imponer voluntades, y el uso que se le da a los poderes locales cuando un partido asume la mayor parte de su control. Finalmente, una sobrerrepresentación con un alto nivel de abstencionismo y de votos nulos reducen las posibilidades que partidos menos capaces de representar puedan incorporarse a formar gobierno, dejando sin alternativas a las posiciones ocupadas por el PRI, PAN y Morena al interior de la regiduría, manteniendo prácticamente el mismo orden de poder desde el 2015. El caso de Tlaquepaque obliga a la pregunta, ¿el problema político del municipio realmente está en el gobierno semi-interrumpido de MC o en su pueblo que carece de mayor interés por un cambio?

EA/GM

Licenciado en Estudios Políticos y de Gobierno y Diplomado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Guadalajara.

Temas de interés y de investigación: Partidos Políticos, Sistemas Electorales, Procesos de Institucionalización y Comunicación Política.

A partir del 1 de julio de 2021 forma parte de la Red de Columnistas de Letra Fría.

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