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Reforma electoral: Reconfigurando a los partidos

¿Si la presente reforma intenta proponer reformar a los partidos, disminuir el presupuesto electoral y fortalecer la política municipal, entonces, cuáles son sus riesgos?

Elden Eloy Chávez

Autlán de Navarro, Jalisco. 27 de mayo de 2022. (Letra Fría). En 2014 el tripartidismo hegemónico conformado por el PRI, PAN y PRD daría un paso importante en la historia de México al consolidar el proyecto del “Pacto por México”, de dicho acuerdo se vendría una serie de reformas implementadas durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto.

Dichas reformas no solo fueron las que caracterizaron la gestión del presidente, también fueron parte de los proyectos partidistas alineados que buscaban consolidar un proyecto alterno al priista (PRD y PAN), por lo tanto, se intentaba obstruir a la oposición en una evolución que podría representar un peligro de alternancia para la silla presidencial en 2018.

La reforma electoral que surgió del “Pacto x México” fue un intento por tratar de mantener un sistema institucional híbrido, por una parte se intentaba suprimir a los Órganos Locales (OPLES), y por el otro lado se flexibilizaron cuotas inclusivas para mantener plataformas electorales independientes, asociadas y financiadas con un gran valor para competitividad electoral, lo cual se reflejó en los comicios del 2015, pero, que un diseño institucional potencializado por los medios de comunicación y con una extensión institucional centralizado, llevaría el comportamiento electoral de la mayoría de los ciudadanos indecisos a desalinearse a la Izquierda, desembocando en un 2018 dominado por un partido predominante, nuevo relativamente e impulsado por la personalización de AMLO como candidato principal a nivel nacional, sirviendo al partido para institucionalizarse de manera abrupta, gracias al mismo diseño de la reforma.

Casi cuatro años después del desalineamiento a la izquierda, se viene una propuesta de reforma electoral por parte del presidente en turno Andrés Manuel López Obrador, entre las propuestas, se intenta rediseñar el financiamiento público a los partidos políticos como un intento de democratizarlos y de tratar de ahorrar en gastos concurrentes, por lo menos, 24 mil millones de pesos para distribuirlos en programas sociales o mayor presupuesto público para el Estado.

En términos de representación política se intenta reducir considerablemente a los representantes legislativos en todos sus niveles, esto, con la intención de incentivar la utilidad de las campañas electorales, que los partidos puedan priorizar a las candidaturas más efectivas para reactivar la vida democrática local, además de que se intenta generar un vínculo más estrecho entre los partidos en el poder legislativo para evitar mayores tendencias de polarización, desinformación y violencia política. Finalmente, un aspecto que destaca de la propuesta es la idea de configurar la democracia local, adhiriendo parte de la propuesta institucional y de financiamiento, la propuesta de reforma intenta que se prioricen en el ejercicio electoral para evitar que municipios queden relegados como puntos estratégicos en campaña.

¿Si la presente reforma intenta proponer reformar a los partidos, disminuir el presupuesto electoral y fortalecer la política municipal, entonces, cuáles son sus riesgos?

La introducción del financiamiento privado a los partidos durante periodos no electorales dejarían las actividades ordinarias para la construcción de ciudadanía a las posibilidades de su capacidad de generar capital, por lo tanto, es posible que los partidos se vuelvan más cerrados que nunca y en lugar de funcionar como plataformas públicas en las que cualquier ciudadano o ciudadana pueda crear desde una carrera política o pública, hasta la participación efectiva de comunidades enteras a una exclusividad, por lo tanto, esta parte económica de poder sustentar a un partido en periodos ordinarios, provocaría exclusión a la ciudadanía, programación partidista apegada a intereses privados y lo más importante, la competitividad entre partidos podría verse afectado por los Estados que celebran concurrentemente más elecciones que otros, el financiamiento por Estado, según su calendario electoral podría provocar el fortalecimiento de partidos por entidad federativa, afectando a entidades con mayor representación pero menos procesos electorales celebrados por año.

En el diseño institucional se pone mucho énfasis en el funcionamiento de la comunicación política como un eje central para poder unir a partidos, instituto y ciudadanía, pero la realidad es que la aún existente brecha digital que se acentúa entre zonas urbanas y rurales, esto terminaría de contradecir la reactivación de la política local como un factor real de cambio, las elecciones estarían condicionadas por la relación ciudad-periferia de manera estructural, los recursos limitados y reservados de los partidos llevarían la competitividad en zonas urbanas, mientras que el rezago rural quedaría igual o peor, en manos de personas con recursos que si puedan movilizar a la ciudadanía sería la confirmación de los cacicazgos como una práctica permanente e institucionalizada de hacer política, además de que podrían existir partidos hegemónicos que atrofiarían la competitividad municipal debido a la reducción de representantes en las regidurías, debilitando el orden municipal y centralizando (aún más) la dependencia que tienen los municipios de todo el país con la federación, el nuevo instituto electoral y las direcciones nacionales de los partidos, estos últimos como los nuevos invitados.

Ante el escenario es viable que la oposición se muestre a favor de la propuesta, no por mantener un acuerdo con el presidente y la #4T, sino, como una oportunidad de reactivar viejos bastiones que partidos como el PAN y el PRI disputan constantemente con MORENA, además, de que las nuevas formas de configurar la política local puede ser aprovechada por la afinidad ideológica que los sectores económicos más importantes tienen, definiendo la posibilidad de ganar una elección, cosa que podría influir positivamente en estos viejos partidos, sobre todo, por la supresión pasiva del voto que se fomenta en la brecha digital, la dificultad que representaría atreverse a ser candidato independiente y el crecimiento detenido de partidos locales, podrían garantizar a los viejos partidos unos cuantos años más de vida.

Los partidos políticos representan un interés social único, son los entes con una naturaleza dual, una parte organizativa y otra institucional, su primera parte busca programáticamente una administración al interior, lo que se les identifica como oligarquías y su parte institucional busca su permanencia, a esto se le podría llamar un proceso de institucionalización, lo cual es una manera de competir y excluir a otros partidos junto con su electorado. Esta naturaleza dual de los partidos son frecuentemente los motivos por los cuales están constantemente deslegitimados o bien, por el hecho de que no funcionan para ser una plataforma y terminan por convertirse en instituciones obsoletas, manteniendo un permanente conflicto con la ciudadanía al interior y exterior de sus espacios.

MA/GM

Licenciado en Estudios Políticos y de Gobierno y Diplomado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Guadalajara.

Temas de interés y de investigación: Partidos Políticos, Sistemas Electorales, Procesos de Institucionalización y Comunicación Política.

Desde el 1 de julio de 2021 forma parte de Letra Fría.
Correo: chavez.eloy3b@gmail.com

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