Agenda Ciudadana | Época de peligros

Por: David Chávez Camacho

Autlán de Navarro, Jalisco. 21 de diciembre de 2020. (Letra Fría) Sin duda alguna, el asesinato del ex gobernador del estado, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, ha conmocionado a la opinión pública de México, especialmente en Jalisco. El hecho, lamentable, señala a la época con peligro. Por supuesto, uno se conduele con su familia, con sus amistades más cercanas y compañeros políticos.

La nobleza obliga y el respeto invita a no especular sobre los motivos del asesinato de un ex funcionario tan importante en el acontecer político y gubernamental de Jalisco. En todo caso, la competencia y obligación de ello están en las autoridades de procuración de justicia. Lo claro aquí es la tremenda evidencia de que nuestro país necesita de un profundo cambio social y cultural.

Este tipo de asuntos requieren de protocolos e implican tiempos que desesperan a la opinión pública. De ahí la pertinencia de la prontitud a los que se ven sometidos los procesos institucionales y de Ley. Cuantos días pasen sin esclarecer este asesinato, lo fortalecerán como tema del sexenio, y eso sería también lamentable. Pero habrá que esperar a que las autoridades competentes hagan su trabajo y comuniquen asertivamente.

Sin embargo, otro asunto debe permanecer en la opinión pública, no debe ser relegado de los medios de comunicación y, aún menos, de las consideraciones de la población. Me refiero a la pandemia de COVID19, que se sabe registra rebrotes, con datos realmente preocupantes.

Un muy reciente reporte de resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), respecto a Covid-19, realizada entre agosto y noviembre, revelan que 75 por ciento de los mexicanos (as) NO han desarrollado anticuerpos contra COVID19. Ojo: 25 por ciento de la población (31 millones de mexicanos) ya tuvo contacto con el coronavirus, y 70 por ciento de tales contagiados han sido asintomáticos y podrían transmitir la enfermedad.

Durante estos días decembrinos, con la temporada navideña y de Año Nuevo, el estado de ánimo propicia el contacto físico para manifestar afecto. Es también una temporada de concurrencias comerciales multitudinarias, de reuniones y festejos, de abrazos, es decir, de todo aquello que no se debe hacer en una pandemia como la que ha afectado a todo el mundo.

La Organización Mundial de la Salud ha emitido recomendaciones que no deben ser desestimadas. Debe preferirse celebrar la Navidad y el Año Nuevo en casa, con la familia nuclear. También se debe preferir reunirse en espacios abiertos o ventilados, evitar aglomeraciones, conservar la sana distancia, lavarse o desinfectar las manos frecuentemente y usar cubrebocas. Lo cierto es que no son acciones complejas o difíciles de acatar, de hecho son sencillas e incluso de bajo costo.

Como también ya se sabe, omitir estas recomendaciones es mucho más costoso en todo sentido, en vidas y en economías. Si como ya ocurre en Ciudad de México, se aplican de nuevo cierres empresariales e institucionales, la economía registrará efectos negativos acumulados y a ello le sigue el sufrimiento familiar.

En Navidad y en Año Nuevo, los seres humanos nos deseamos salud, paz y prosperidad. Vale recordar que tales estados saludables, pacíficos y prósperos, no sólo se desean, también se propician. Tú, apreciable lector (a), eres el mundo. Quiero que estés bien.

MA/MA

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