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De la historia de los recibimientos y su cercano final

Guillermo Tovar Vázquez escribe de la historia de los recibimientos del Carnaval de Autlán, y su cercano final.

Carnaval Autlán 2024 (Foto: Página Gustavo Robles)

Hasta hace relativamente pocos años, el recibimiento era una de las actividades principales del Carnaval de Autlán. O debería decir, para mejor precisión, los recibimientos: era tal su popularidad que se llegaron a celebrar hasta tres fiestas llamadas recibimientos simultáneamente, en el salón Mutualista, el Casino Autlense y el Auditorio Autlán.

Estos recibimientos no son, en la actualidad, otra cosa que un baile vespertino, con música en vivo y bebidas, donde se continúa la fiesta al terminar el toro de once.

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En los recibimientos los aficionados pagan una entrada y consumen lo que los organizadores ofrecen, también bailan al ritmo de las bandas o grupos musicales de diversos géneros que se presentan ahí.

¿Cuál es el origen de los recibimientos?

El nombre de recibimiento no tiene nada que ver con el desarrollo de esas fiestas vespertinas, es un rescoldo de las que le dieron origen, en el siglo XIX. 

En aquellos lejanos tiempos en que Autlán estaba tan mal comunicado que se necesitaba más de una jornada para llegar a la ciudad de Guadalajara, en el Carnaval no se jugaban toros de ganaderías lejanas sino de los ranchos y haciendas de la región, que eran cedidos por sus propietarios sin cobrar un centavo.

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Las autoridades municipales, a través de una comisión de ediles y del gremio encargado de las actividades del día, realizaban el recibimiento, que era una fiesta que se celebraba por la mañana para recibir a los toros que habían sido prestados para ese día, ofreciendo al propietario y a sus trabajadores, así como a todo el pueblo, comida, bebida y música para comenzar los festejos de esa jornada.

Los recibimientos en 1867

En el acta de una sesión extraordinaria del Ayuntamiento de Autlán celebrada el 12 de febrero de 1867, los munícipes discutieron algunos asuntos relacionados con el Carnaval de ese año, incluyendo lo que ahí se llama “recibimiento de toros”.

Sobre esto se determinó que la comisión edilicia de este asunto reuniera los fondos necesarios para la celebración de los recibimientos y que la cantidad reunida se repartiera por igual en todos los días, “excepto los encomendados al bello sexo, a los empleados y al comercio”.

Esta recaudación de fondos se explica porque en esos tiempos las personas que acudían al recibimiento no pagaban por hacerlo, todo lo que ahí se consumía era gratis. También se acordó en esa sesión solicitar al señor Mariano Michel que prestara su casa para que ahí se celebraran los recibimientos.

El dato de la casa de don Mariano Michel es interesante porque nos indica en qué clase de lugares se realizaban estos recibimientos. Entonces no había en Autlán salones de fiesta o teatros, de modo que se recurría a casas particulares o a hoteles, como el Turco, el Palacio o el Concordia.

Cuando abrió el teatro Mutualista, en 1929, comenzaron a celebrarse ahí recibimientos; fue hasta la apertura del Casino Autlense, en 1955, cuando esta fiesta se trasladó a lugares más adecuados.

Un gesto de agradecimiento

El recibimiento, según don Ernesto Medina Lima, terminaba a las 11 de la mañana, momento en que los toros eran llevados a la plaza, para comenzar el toro de once. De manera que los recibimientos nacieron como una fiesta matutina, a manera de agradecimiento a los hacendados que prestaban sus toros para hacer posible la taurina fiesta de Carnaval en Autlán.

En el segundo tercio del siglo XX, luego de la apertura de la carretera a Guadalajara, muchas costumbres del Carnaval cambiaron. Una de ellas, en la medular cuestión taurina del Carnaval: los toros criollos de los ranchos y haciendas de la región fueron sustituidos por toros de casta de ganaderías de prestigio, que ya podían llegar a Autlán de manera más rápida y segura que antes.

Los aficionados prácticos y mozos de esos mismos ranchos y haciendas fueron reemplazados, poco a poco, por toreros profesionales.

Esta situación hizo que los antiguos recibimientos de toros dejaron de tener sentido, puesto que ya no hubo necesidad de agradecer con una fiesta a los ganaderos locales. Pero la costumbre de celebrarla ya estaba bien arraigada en la tradición carnavalesca autlense, junto con su nombre. Siguieron celebrándose los recibimientos, ya no para recibir a alguien, sino solo por el gusto de festejar.

Los recibimientos en la actualidad

Una invitación a los recibimientos y bailes del Carnaval 1984. (Foto: Propiedad de Héctor Soltero Fierro)

Pero ahora ya el recibimiento no era una fiesta gratuita sino de paga. Había que pagar lo que hoy se llama cover, amén de lo que uno consumiera dentro del salón.

Aún así, el recibimiento fue uno de los momentos principales de cada jornada del Carnaval, “el alma de la fiesta”, la llegó a llamar el autor Javier Jorge Boyzo Nolasco. El recibimiento tenía su lugar en el programa general del Carnaval de cada año, la fiesta era impensable sin este elemento.

Fue tan popular el recibimiento que, como otros elementos del Carnaval, fue copiado en las fiestas de otros pueblos de la región, que también llegaron a tener fiestas llamadas recibimientos. En otras fiestas autlenses se llegaron a celebrar recibimientos, como en la Expo Ganadera Autlán 2019, que para el 14 de mayo tenía agendado un “Recibimiento de agentes y delegados”.

El declive

Hasta la década de 2010 el recibimiento estaba presente en el programa del Carnaval y en la afición de los autlenses, en él se presentaban grupos musicales de prestigio. Sin embargo, paulatinamente ha ido desapareciendo del gusto de los festejantes, que poco a poco han preferido quedarse en el Callejón del Vicio al salir del toro de once en lugar de ingresar a un espacio cerrado a seguir la fiesta. Esto ha ocasionado un descenso notable en la afluencia de personas al recibimiento y en su consecuente declive como elemento del Carnaval.

De esto último hay una prueba fehaciente en el programa del Carnaval 2024, en el que solo se consignan dos recibimientos, el domingo 4 y el viernes 9 de febrero, este último en el día de los Pollos. Pero la prueba más clara de la pérdida de importancia del recibimiento es la nula reacción del público autlense ante su ausencia del programa del Carnaval, lo que demuestra la poca afición que esta actividad tiene en nuestros días.

El recibimiento, pues, podría estar viviendo sus últimos años en el Carnaval de Autlán. Será, dentro de unos años, otro elemento de la fiesta autlense que desaparece, junto con los bailes y la plaza de toros de madera.

Fuentes bibliográficas: Boyzo Nolasco, Javier Jorge. La fiesta de Carnaval en Autlán, Jalisco. Su origen y desarrollo. Ediciones Cuéllar, Guadalajara, 2000; Medina Lima, Ernesto. Crónicas de Autlán de la Grana, Jalisco. Acento Editores, Guadalajara, 2005; y Archivo Histórico Municipal de Autlán. Caja 1867.

Cronista honorario de Autlán por la Asociación de Cronistas Municipales del Estado de Jalisco desde 2015 y cronista municipal desde 2018. En abril de 2017 ingresó a la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco con el trabajo La construcción de la carretera Autlán-Purificación en 1930.
Correo: culturautlan@gmail.com

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