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Nos han dado la tierra… | Idas y vueltas

La reforma agraria se implementó de manera deficiente y desorganizada, pues muchas de las tierras fueron acaparadas por intereses que sometieron a los campesinos a injusticias como la que por décadas vivieron los pobladores de San Isidro, quienes, luego de un largo procedimiento judicial, lograron que se iniciara el proceso para que se les restituyeran las tierras que, por derecho, les pertenecen. Mi abrazo fraterno a esa comunidad a la que tuve el gusto de acompañar como cuentacuentos en algunas ocasiones. 

Por: Néstor Daniel Santos Figueroa

El Grullo, Jalisco. 06 de julio de 2022. (Letra Fría) Nos han dado la tierra” es uno de los cuentos de Juan Rulfo publicados en El llano en llamas. El relato es la voz de un campesino que camina junto con otros tres (Melitón, Esteban y Faustino) a través de las tierras que el gobierno central les ha repartido a él y sus compañeros. 

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El narrador revela que los funcionarios del gobierno les dieron las tierras del Llano Grande, hasta el límite con el pueblo, para que ellos la sembraran. Ellos protestaron porque preferían estar cerca del río, donde las tierras son fértiles, pero los funcionarios dijeron que el asunto no estaba en discusión, y comentaron con sarcasmo que los hombres no deberían tener miedo de poseer tanta tierra.

Luego los hombres se quejaron de que no hay agua en la llanura, y un funcionario respondió que la temporada de lluvias traería mucha agua para el maíz. Ante esa respuesta, los campesinos argumentaron que no crecería el maíz en una tierra tan dura, y la respuesta final del funcionario fue que podían quejarse por escrito, pero que no debían atacar al gobierno que les da tierra, sino al latifundio.

Esto es lo que ha llevado a los hombres a cruzar la llanura en busca de tierras de cultivo, pero está claro que no es posible. Ni siquiera los buitres aparecen allí, solo se les ve volar alto y rápido para alejarse lo antes posible. Melitón especula que tal vez podrían correr las yeguas en la llanura, comentario que hace pensar a los demás que está sufriendo una insolación, ya que no tienen yeguas.

Finalmente, los hombres llegan al acantilado y lo descienden en fila india, disfrutando de llenarse de polvo durante el descenso, luego de tantas horas de pisar el llano duro. Al llegar abajo, el terreno mejora, los pájaros sobrevuelan los verdes árboles por encima del río, y ahora pueden oír los ladridos de los perros más cerca.

Cuando llegan a las primeras casas todos comienzan a ir por caminos separados mientras se adentran en el pueblo. El narrador cierra la historia con una simple declaración: «La tierra que nos han dado está allá arriba».

El cuento aborda una problemática fundamental de la vida rural mexicana: la cuestión de la propiedad de la tierra. La necesidad de los pobres del campo de contar con tierras cultivables fue uno de los principales objetivos de la Revolución Mexicana.

Durante el porfiriato, la concentración de tierras en manos de unos pocos hacendados y la legislación a favor de los dueños, en detrimento de los pueblos y agricultores independientes, había generado una enorme desigualdad social. Por esta razón una de las principales reivindicaciones de la Revolución Mexicana fue una reforma agraria que permitiera acabar con la formación de grandes latifundios y la dinámica de explotación de patrones a campesinos. 

Sin embargo, la reforma agraria se implementó de manera deficiente y desorganizada, pues muchas de las tierras fueron acaparadas por intereses que sometieron a los campesinos a injusticias como la que por décadas vivieron los pobladores de San Isidro, quienes, luego de un largo procedimiento judicial, lograron que se iniciara el proceso para que se les restituyeran las tierras que, por derecho, les pertenecen. Mi abrazo fraterno a esa comunidad a la que tuve el gusto de acompañar como cuentacuentos en algunas ocasiones. 

MA/MA

Nacido en El Grullo, Jalisco. Estudió la licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, además de talleres y diplomados en periodismo, biblioteconomía y gestión cultural. Ha ejercido profesionalmente como docente en las áreas de comunicación, lengua, literatura y humanidades; se ha desempeñado como reportero, articulista y columnista en medios locales y regionales en El Grullo y Autlán; ha participado en la edición y publicación de revistas literarias y culturales en El Grullo. Actualmente es desarrollador de contenidos educativos.
Correo: nestordanielsantos@gmail.com

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