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Aquí vamos, otra vez

El receso escolar que vivimos las comunidades educativas en Jalisco está por concluir, y es un buen momento para hacer un balance con el que podamos establecer: ¿cómo arrancamos? ¿qué nos va a preocupar? ¿qué temas marcarán la agenda?

Por: Carlos Efrén Rangel | Un Letrero en la pizarra

Autlán de Navarro, Jalisco. 16 de agosto de 2022. (Letra Fría) El caminito de la escuela tiene de nuevo a personas apurándose a llegar, o, mejor dicho, el aula está en la antesala de volverse ese espacio cotidiano de satisfacciones, emociones y presiones.

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El receso escolar que vivimos las comunidades educativas en Jalisco está por concluir, y es un buen momento para hacer un balance con el que podamos establecer: ¿cómo arrancamos? ¿qué nos va a preocupar? ¿qué temas marcarán la agenda?

Empecemos por la grilla que suele ser divertida.

Esta semana la Secretaría de Educación Pública estrena a su tercer titular en lo que va del sexenio. Comenzó Esteban Moctezuma con una cercanía a los docentes que lo hizo gozar de simpatías entre la tropa, fue llamado a la embajada de México en Estados Unidos y ahora despacha en Washignton. En su lugar vino la maestra Delfina Gómez, en quien los docentes depositamos cierta ilusión por su pasado en las aulas y nos decepcionó, por su trato lejano, revanchista y por tomar decisiones que le acercaban a dónde realmente quiere estar: en la política electoral del Estado de México donde ya fue electa como candidata de Morena.

En su lugar nombraron a Leticia Ramírez Amaya, una funcionaria cercana al presidente, a quien han presentado como una profesora normalista y como antropóloga. 

La educación fue un tema de agenda prioritaria al inicio de este sexenio. Pronto derrumbaron las reformas en el sector que impulsó Enrique Peña Nieto, que ciertamente tenían un perfil punitivo hacia al magisterio. Pronto también se publicaron documentos que perfilaron los principios de la Nueva Escuela Mexicana, todos congruentes con las políticas internacionales, salvo matices nacionalistas.

Se organizaron numerosos foros que dieron en un principio una idea de democracia, pero que a estas alturas pocas de las ideas de la infantería se ven reflejadas en los demás documentos y tenemos un par de años en una especie de limbo.

El Plan de Estudios actualizado es prioritario, desde hace años que hacemos un chilaquil. Lo tradicional, sin que sea ley, es que en el quinto año de cada sexenio se publiquen plan y programas de estudio que responden a la actualidad del momento histórico. Lo grave del asunto es que en este momento hay tres planes influyendo en el diseño de sesiones, por ejemplo, los profesores que atendemos grupos de tercer año de secundaria, usamos el Plan publicado en el 2011, con alumnos que en primero y segundo llevaron el 2017. Sin perder de vista a la Nueva Escuela Mexicana. 

Este ciclo escolar, ya lo dijo Delfina antes de irse a la grilla, será para estudiar los nuevos planes y programas de estudio e implementarlos en el ciclo que comenzará en agosto del próximo año.

Lo que he leído, y me falta mucho por leer, es que el enfoque sí plantea modificaciones importantes al actuar docente: se acentúan las prácticas constructivistas que se fundamentan en proyectos situados, transversales, que movilicen saberes y que respondan a retos de la realidad. Hay un enfoque interesante sobre la educación para la ciudadanía, que pasa por superar un perfil individualista y pensar en la comunidad.

Ponerle un cascabel al gato nunca ha sido una mala idea. Lo difícil es hacerlo. La manera operativa de procesarlo puede llevar un gran proyecto al basurero de la historia o sí contribuir al desarrollo social que la educación debe impulsar.

Esas macro realidades hay que contrastarlas con las realidades de cada colectivo escolar, y de cada estudiante. Una situación de salud en la que no podemos aún respirar con absoluta tranquilidad, una perspectiva económica que pone cuesta arriba la vida, un clima de violencia que para nada es ajeno a los ambientes escolares, tienden a enrarecer el ambiente.

Pero bueno, toda alborada anticipa una posibilidad de esperanza, y hacia allá nos debemos encaminar. No con un optimismo ingenuo que repita frases de autoayuda, sino con la esperanza de que hay logros que son posibles, que hay personas dispuestas, familias entregadas, estudiantes capaces, herramientas eficientes y docentes dispuestos a materializar su profesionalismo en el aula. 

CAC

Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Educación Básica.

Actualmente es profesor de español en secundaria y de Maestría en la Unidad 143 de la UPN. Desde los 17 años ejerció como reportero y comunicador en radiodifusoras y periódicos locales en Autlán. Aficionado práctico de la literatura, la crónica taurina y las columnas de opinión.

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