Más redes agroecológicas; Cuzalapa y El Limón se unen por la soberanía alimentaria

Foto: Cortesía.

Por: Rodolfo González Figueroa y Oscar Guillermo Díaz Castro, Coordinadores de las COA´s Las Tarjeas y Color de la Tierra

El Limón, Jalisco. 04 de diciembre del 2021.-(Letra Fría) El pasado domingo 28 de noviembre en la comunidad de Cuzalapa el grupo Color de la Tierra y el Huerto Comunitario Las Tarjeas de El Limón intercambiaron experiencias en la creación y consolidación de colectivos en torno a una agricultura de cuidados y cooperación comunitaria. En una jornada que empezó con el aroma a café tostado y pan recién horneado las mujeres del Color de la Tierra relataron su historia como grupo, las dificultades de su consolidación y los procesos de lucha por el rescate de la cultura y la salud de su comunidad.

“Al principio eran casi 30 mujeres, ahora quedamos la mitad, pero ya tenemos tiempo trabajando juntas y hemos aprendido a recuperar nuestra cultura, nuestra lengua, nuestra vestimenta y nuestra gastronomía y nuestra salud. Ya se nos reconoce en muchas partes y somos hasta ejemplo para muchas”. Comentó, Rosa Pizano, una de las integrantes del grupo Color de la Tierra.

Tras la bienvenida del grupo en el local se realizó un recorrido en el huerto de traspatio de Rosa y su familia, un huerto diverso donde plantas medicinales, árboles frutales, arvenses y hortalizas se desarrollan sobre cubetas, garrafones, rejas, botellas y llantas, aprovechando de las formas más creativas y entrelazando cada pequeño espacio disponible de luz y sombra para cada tipo de planta. “Llevamos alrededor de un mes arreglando el huerto, los garrafones quebrados nos los regalan en la purificadora” comenta Rosa “le llamamos huerto el boterío”. Además de las camas de cultivo y el arreglo de las plantas en los botes y cubetas también tienen gallinas, guajolotes y conejos que se crían en el pequeño solar bajo los viejos arrayanes y el café bajo sombra.

Con los desperdicios de la cocina alimentamos a los conejos y complementamos el alimento de las gallinas, y de su estiércol y orines realizamos abonos para nuestras plantas” sigue comentando, “Lo demás de la cocina que no comen los animales lo composteamos con restos de cascarilla de café bajo los árboles de Juaniquil”, agregó.

Siguiendo el recorrido Selerina y Gustavo muestran un bello cafetal bajo árboles frutales, viejos Zapotes, Aguacates, Mangos, Arrayanes, Cabezas de negro y Papayos.  “Tienen alrededor de doscientos años estos cafetales, lo hemos ido podando para poder aprovechar los frutos más fáciles. Antes de que se consolidara el grupo venía gente de fuera a comprarnos el café acá a las comunidades”. Gustavo enseña sus trampas para controlar la broca y nos cuenta cómo llegó hace cinco años y la afectación que tuvo, la cual acabó con la producción un par de años.

Alrededor de una piedra de gran tamaño Selerina limpia rápidamente con sus pies la superficie de la piedra descubriendo un grabado de cuadros entrelazados “Es un patolli” dice señalando con su mano el relieve de la roca para luego conversar sobre su origen y generando muchas preguntas y genuina curiosidad por el pasado enigmático de los antiguos habitantes de los alrededores de esta sierra.

De regreso al local la conversación sigue su curso en un espacio de intercambio de remedios con plantas medicinales, estrategias de combate de plagas, dificultades en la organización y fracasos y éxitos en los huertos, pero sobre todo compartiendo grandes añoranzas del quehacer agroecológico y la necesidad de seguir compartiendo información y saberes.

“Para nosotras es un gran ejemplo de organización el que ustedes tienen y además transmiten el mensaje, nos vamos motivadas a seguir trabajando en nuestro huerto y en ver como fortalecemos nuestra organización”, comentó Mabel Torres, una de las integrantes del Huerto Comunitario Las Tarejas. Por su parte Diana, También del grupo de Las Tarejas, dijo: “Nos llevamos varias tareas, hacer una lista de plantas medicinales de nuestro pueblo, platicar con los mayores y sobre todo seguir creando conciencia e investigación sobre el uso y aprovechamiento de las plantas que tenemos en nuestro Municipio.”

El encuentro por momentos suspendido en el tiempo y en la añoranza de los tiempos idos de pronto terminó. Llegó la hora de la comida y la panza manda. Un aroma exquisito de pepián con tortillas hechas a mano aceleró las conclusiones para que el grupo se dispusiera a comer gozosamente entre olores y sabores tradicionales junto con comentarios motivadores que,  a la par de la comida, entraban en los cuerpos de las visitantes para irse con ellas a su territorio que si bien, parece invadido por la modernidad, resiste en pequeños espacios de diversidad y rescate de saberes tradicionales donde cada Viernes, se reúnen mujeres y niños para dar mantenimiento al huerto y descubrir otras maneras de hacer agriculturas y agroecologías.

Al final, el encuentro terminó en el arroyo, dónde las y los niños, entusiasmados y atraídos por el agua pura que corre se dieron un baño junto con algunos papás. Así, el encuentro nutrido de saberes, resultó excelente abono para los procesos agroecológicos de cada grupo. Se habló de realizar un primer encuentro regional de mujeres huerteras con sede en la Región Sierra de Amula. Las mujeres de Las Tarjeas llevaron consigo más de una docena de plantas medicinales regalas por Rosa y un cúmulo de motivaciones compartidas por el grupo Color de la Tierra.

Sin duda son fundamentales los encuentros de intercambios de experiencia entre grupos. No sólo se enlazan conocimientos y saberes. Quedan articulados corazones, amistades y profundas sensibilidades. Se tejen redes de apoyo y colaboración. Más allá de todo queda la comunicación y la certeza tangible de que es posible transformar el mundo y transformarnos en la medida que nos compartamos y entendamos que comenzando a hacer pequeñas acciones en el pedacito de mundo que nos tocó habitar es posible nuestra realidad transformar.

AC/AC

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